Algunas cosas que los niños nos pueden enseñar para aprender inglés

¿Y si aprendemos inglés como un niño?

Está científicamente comprobado que los niños son capaces de aprender un segundo idioma de manera más rápida que un adulto. Ellos tienen la capacidad de aprender el lenguaje de forma inconsciente, sin mencionar que su automotivación es inmensa.

La ventaja de aprender desde temprano juega un papel muy importante a su favor, pero esto no quiere decir que los más longevos no podamos tomar “prestado” algunas de sus técnicas de aprendizaje.

Existen varios factores sobre cómo aprenden inglés los niños, todos y cada uno de ellos se podrían emplear a la hora de que estemos en nuestro proceso de estudio. ¿Es posible emplearlos? Pues claro que sí. Nunca es tarde para hacerlo.

Si hay algo que los pequeños de la casa siempre hacen es escuchar. La manera más efectiva y rápida para ellos es por medio de la escucha activa, pues casi nunca los ves metidos de lleno en un libro estudiando ni repitiendo las cosas.

El vocabulario es esencial al momento de aprender una segunda lengua, es por ello que los niños poco a poco van cultivando ese terreno amplio para que de esa manera desarrollen la habilidad de formar oraciones de manera correcta.

La comunicación es algo básico que vamos aprendiendo a medida que crecemos. Desde que somos pequeños siempre estamos en esa necesidad, y los niños, al tener esa sensación de dependencia de sus padres, se ven en la obligación de comunicarse lo cual los hace más receptivos a la hora de aprender. Es un método muy interesante para aplicarlo al inglés.

Tres cosas ventajosas que son muy característicos de ellos son su tiempo libre, la gran imaginación que tienen y el hambre de la curiosidad. Digamos que aprender inglés es su trabajo a tiempo completo, pero eso no es excusa para nosotros porque para todo se debe sacar un tiempito extra. Como ellos juegan constantemente, eso ofrece una oportunidad única para que practiquen de manera dinámica.

Al ser los niños más receptores que emisores, esto les juega bastante a favor para luego ser capaces de desarrollar un buen habla. Nosotros estamos en la capacidad de ser ambos de forma instantánea, sin embargo, es necesario tener un tiempo amplio de recepción para poder nutrirse de un amplio vocabulario y así convertirse en un excelente emisor.

Estrés y ansiedad no son palabras que estén en el diccionario de los chiquillos, ellos no viven de esa manera, no se les exige al máximo. Es verdad que es importante aprender bien la pronunciación y las reglas gramaticales, pero está demostrado que si se vive bajo esos efectos la capacidad de adquisición de un idioma puede reducir drásticamente. Ante esto, tomen nota de la felicidad y simpleza con la que los niños viven a la hora de aprender algo.

No es tan complicado como parece, pero si se le presta un poquito de atención a los chiquitines nos podremos dar cuenta de lo maravilloso que es su mundo a la hora de aprender inglés. Esa sencillez puede hacer la diferencia y convertiría el aprendizaje en un viaje cómodo. Aunque no lo crean, de los niños se aprende mucho más de lo imaginado.

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